Es una guía para ejecutivos y empresas que buscan garantizar la continuidad del negocio a largo plazo invirtiendo en las comunidades de las que dependen. Plantea que los riesgos físicos (fenómenos climáticos y de la naturaleza, tanto agudos como crónicos) amenazan tanto a las empresas como a las comunidades en sus operaciones y mercados. El informe propone que invertir en resiliencia comunitaria no es solo gestión de riesgos, sino también una estrategia de creación de valor que ayuda a:
- Mantener la asegurabilidad de los activos.
- Asegurar retornos financieros a mediano y largo plazo.
- Fortalecer la licencia social para operar.
- Proteger la continuidad del negocio y las cadenas de valor

